El personaje electoral: Alejandro Martí
Por Jorge Fernández Menéndez, publicado en Excelsior
El único personaje que ha salido de este proceso electoral no ha sido candidato ni dirigente partidario, tampoco funcionario electoral. Es un hombre que, desde agosto del año pasado, con su intervención en aquel Consejo Nacional de Seguridad Pública, en el que dejó huella con esa declaración tan dolida como auténtica de, “si no pueden, renuncien”, y que supo presentar una propuesta que superó la disyuntiva del voto nulo y el seguimiento acrítico de los partidos: la del voto a cambio del compromiso.
A Martí, esa propuesta le ha valido muchas adhesiones y, también, en las últimas semanas, ataques. Las adhesiones, convencidas o no, provienen de candidatos que buscan un paraguas de legitimidad ante la coyuntura electoral. Las segundas suelen provenir de quienes se consideran políticos o analistas profesionales que tienen en sus manos la verdad pública, misma que no admite discusión ni mucho menos la llegada de “advenedizos”. Son quienes siguen defendiendo una reforma electoral que ha provocado, en muy buena medida, el hastío ciudadano.
La propuesta de Martí y de México SOS ha topado con el rechazo lo mismo de Diego Fernández de Cevallos que de López Obrador y el PT. De los intelectuales que siguen “preocupados” por la intervención de los medios en la política, pero a quienes no les preocupa en lo más mínimo que, por esos medios, los partidos nos hayan endilgado 23 millones de spots en menos de cuatro meses (el promedio será de casi un spot por voto): son los que han comenzado a divulgar con insistencia que Martí es “muy respetable” pero es “utilizado” por Televisa o cualquier otro factor de poder, sin comprender que la convocatoria que logró en las últimas semanas, tanto en el Foro de Seguridad con Justicia como en su propuesta electoral, ha sido la más amplia y representativa que se ha visto en este proceso comicial.
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