Por Carlos Ramírez, publicado en El Financiero
En esas ironías que sólo ocurren en México, el presidente de una fundación por la libertad de expresión demandó a dos columnistas por el “ilícito” y “delito” de… ejercer la libertad de expresión.
El empresario y editor poblano Armando Prida levantó una demanda civil contra los columnistas Mario Alberto Mejía y Arturo Rueda, dos de los más leídos, influyentes y creíbles en Puebla, y les exigió dinero en efectivo por haberle causado un daño moral.
Pero Prida se ha convertido en un monumento a la incongruencia moral y en un caso típico de editores que usan la prensa para negocios y alianzas políticas en detrimento de la verdadera libertad de prensa. Asesorado por Jorge Carpizo McGregor, un político salinista experto en perseguir periodistas, y aliado a la señora Elba Esther Gordillo, Prida acusó a los dos columnistas de atacarlo en los periódicos El Columnista y Cambio, pero el mismo Prida usó durante dos semanas su periódico Síntesis para golpear impunemente a Mejía y Rueda con textos que son un ejemplo de calumnia y que sin duda violan el código de ética de su periódico y de la Fundación para la Libertad de Expresión que creó Prida para sus negocios como impresor. Sigue leyendo