¿Y los periodistas mexicanos asesinados?

Por Juan Federico Arriola, publicado en El Financiero

A la memoria de los periodistas asesinados en México.

México no puede presumir fortaleza democrática ni vigencia del Estado de derecho con tantos casos impunes en relación con homicidios en contra de periodistas: reporteros, fotógrafos, columnistas, directores de periódicos, corresponsales, comentaristas radiofónicos, etcétera.

El presidente de la República sigue obsesionado en que los medios de comunicación hablen bien de México. Claro, podemos escribir una enciclopedia de personajes y acontecimientos nacionales extraordinarios. México y muchos mexicanos han brillado en cultura, deportes, ciencia y las siete bellas artes; pero en política no, porque nuestro país no ha sido bien administrado y gobernado desde siempre hasta ahora.

¿Cuántos periodistas han perdido la vida por su valentía, por levantar la voz sobre temas muy específicos de corrupción? ¿Cuántos casos se han resuelto?

Recuerdo cuando fue asesinado el 30 de mayo de 1984 Manuel Buendía, columnista del Excélsior, y me acuerdo muy bien porque yo pasé, media hora antes, por el sitio donde fue acribillado en avenida Insurgentes. Aparentemente sí se aclaró el motivo y se identificaron y encarcelaron a los homicidas. ¿Se habrá llegado al fondo?

¿Cuántos periodistas han desaparecido y no hay rastro de ellos? ¿Qué dicen al respecto todas las procuradurías de justicia del país?

Si un periodista quiere suicidarse en México, sólo tiene que publicar con demostraciones el nexo de alguna autoridad administrativa o legislativa con algún delincuente de altos vuelos.

¿Qué han hecho los gobiernos de Fox y Calderón al respecto? ¿Ha mejorado la seguridad de los periodistas en México? No, ha empeorado. La matemática y la impunidad no mienten.

Punto y aparte. Alonso Lujambio ya aseguró la candidatura presidencial, pero por el Partido Nueva Alianza. Ernesto Cordero, agnus Calderón, será sacrificado porque está en el peor puesto para ser precandidato. Si el PAN quiere perder el registro, que postule a Molinar. Javier Lozano no tiene posibilidades de contender, le dan calambres cada vez que lee el artículo sexto constitucional. César Nava ya puede firmar su renuncia porque está difícil que su partido gane una de doce elecciones locales este año. Peña Nieto no tiene asegurado el futuro, tiene muchos fantasmas en el armario. Beltrones no es del agrado de Estados Unidos, y Beatriz no es del agrado de los dinosaurios y pterodáctilos machos. El PRD va a la deriva y no afianza absolutamente nada. ¿Habrá pleito entre López Obrador y Ebrard, o no? El PRD, en un descuido, perderá su principal bastión que es el DF.

Vamos a festejar el bicentenario y el centenario con muchos problemas reales en la vida cotidiana. 2010 sigue siendo un misterio. Ojalá hubiese algún evangelio (buena noticia) político a nuestro alcance y no decálogos demagógicos que pronuncian todos los políticos que no tienen frutos palpables de sus menguadas gestiones.

Profesor-investigador del Departamento de Derecho de la Universidad Iberoamericana.

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