Libertad de expresión, acosada

Por Pablo Hiriart, publicado en La Razón

El lunes, después de un acto público en Saltillo, reporteros coahuilenses quisieron entrevistar a la estrella del evento, la profesora Elba Esther Gordillo, y se encontraron con que los escoltas del gobernador Moreira, armados, les impidieron el paso.

Hasta ahora no ha habido protestas de periodistas y medios de comunicación por el inadmisible amago de las armas para defender a la maestra Gordillo de unas cuantas preguntas que, como podrá suponerse, muchos comunicadores le quieren hacer.

Cuando hace un par de años un escolta de la cantante Lucero sacó su arma para frenar a los reporteros de espectáculos que iban a entrevistarla, los informadores de la farándula tuvieron el valor de unirse y protestar en serio contra esa agresión. Sigue leyendo

A matar al mensajero

Por Raymundo Riva Palacio, publicado en El País

Trabajar como periodista en México puede ser una cosa de vida o muerte. Sobretodo si se vive y labora en las zonas más calientes en el país, donde los cárteles de la droga han sentado sus imperios. En esas regiones la autoridad no importa, pues mandan los criminales. Como los gobiernos no son capaces de proveer seguridad para el trabajo, los medios optan por callar. La censura en México cambió de dueño aceleradamente: de ser la bota dura de gobiernos autócratas hasta hace unos tres lustros, pasó a ser la mano dura de los monopolios que exigían impunidad a cambio de publicidad a principio de esta década. Hoy, las cosas son más violentas. Sigue leyendo

Ola de violencia en el estado de Tamaulipas: un periodista desaparecido, entre otros casos

Por redacción, publicado en Americas México 

El terror reina en los medios de comunicación de Tamaulipas. Este estado fronterizo con Texas, es de nuevo el escenario de violentos enfrentamientos entre narcotraficantes, donde se ha señalado el secuestro de ocho periodistas, sin que sea posible confirmar el hecho. Los medios de comunicación guardan silencio por miedo a las represalias. “No nos queremos morir“, han señalado. Tememos que la libertad de prensa no sobreviva en medio de una situación que se asimila cada vez más a la de Ciudad Juárez, otro sangriento bastión del narcotráfico. Sigue leyendo