Por Pablo Hiriart, publicado en La Razón
A juzgar por las encuestas recientes, los narcos y los políticos con aliados en medios de comunicación –que han dedicado su esfuerzo a minar el espíritu de la población en la lucha contra los carteles de las drogas– tienen buenas cuentas que enseñar.
Pero de los dos, narcos y políticos del DIA (antes FAP), el ganador neto es el primero.
No existe una marcada tendencia de opinión a que la batalla contra las drogas se esté perdiendo por la ineficacia del Presidente de la República, como quieren los que buscan su ridiculización para sacar provecho político.
Lo que se deja ver en las encuestas es precisamente lo que buscan los cárteles de las drogas: que una parte de la población prefiere una suerte de pax narca en la que se les permita seguir ganando terreno sin ser molestados.
Continuar con la ola criminal o llegar a una pax narca parece ser la oferta. Y hay un buen número de personas que compra esa tesis.
Ahí está el resultado de la estrategia terrorista del narcotráfico, avalada de manera entusiasta por los comunicadores que juegan del lado de quien se dice presidente legítimo.
Desde luego el gobierno ha contribuido al desaliento de la población con una estrategia insuficiente para combatir a un enemigo tan poderoso como el narco.
La falta de crecimiento económico, la ausencia de una política social destinada a los jóvenes y enseñanza de pésima calidad no son las mejores indicaciones para levantar el ánimo de la población.
Pero el punto central es que el narcotráfico ha desarrollado una estrategia terrorista que le ha dado resultado.
Lo visto en los últimos meses se llama terrorismo. No tiene otro nombre.
Los narcos atacan objetivos civiles para atemorizar a la población y que ésta presione a las autoridades para que se baje la intensidad de la persecución.
Hemos tenido ataques en la costera de Acapulco en pleno puente vacacional.
Ejecución masiva de jóvenes que se rehabilitan en Alcohólicos Anónimos en la frontera norte.
Asesinato masivo de muchachos que celebraban una fiesta de cumpleaños en Ciudad Juárez.
Huida de sicarios hacia el Tec, en Monterrey, para provocar muertes de civiles jóvenes e inocentes…
Todos esos actos son parte de estrategias terroristas.
Y algunos comunicadores se prestan a dar resonancia a los mensajes terroristas del narcotráfico.
Desde luego que hay que informar los hechos.
Pero en algunos comunicadores y medios masivos se notan con claridad las costuras en favor de la causa del narco.
Los aliados involuntarios del narcotráfico le han hecho ganar terreno.
El gobierno no puede ganar solo la partida.
Tiene que responder con una estrategia más amplia e involucrar a la sociedad, para evitar que triunfe la estrategia del terror que lleva a la pax narca.
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