¿Cuánto vale una vida?


Por Mario Campos, publicado en El Universal

¿Cuánto vale una vida? Para los que se dedican al asesinato como forma de vida muy poco, apenas unos pesos. ¿Y para un periodista? Uno esperaría que mucho, que los parámetros son otros y que el cuidado de la vida de una persona sería una de las aspiraciones más altas de quien vive – vivimos- de ofrecer información a los ciudadanos. La realidad, tristemente, es que no es así. Y que como ocurre con los sicarios el valor es casi nulo, tan poco como el valor de una nota.

Porque sólo así se puede entender que el día de ayer diversos medios difundieran el nombre completo del único sobreviviente de la matanza de los zetas en Tamaulipas. Como si se tratara de un dato más, de un asunto menor, la filtración irresponsable de alguna autoridad – con acceso al expediente – soltó un nombre que de inmediato brincó de redacción en redacción.

Cuesta trabajo entender la lógica que siguieron algunos colegas para su publicación. ¿Que no saben que su testimonio – en su caracter de testigo único – es fundamental para las investigaciones? ¿que su vida -o su muerte – resultaría de utilidad para los asesinos de al menos 72 personas? Que la persona tiene familia – se sabe que en Ecuador – y que es perfectamente viable que el narco – que es un actor global como ayer recordaba el abogado Gabriel Regino en Twitter – intimide o agreda a su familia como una vía para inhibir su testimonio?

Y no faltará quien trate de justificarse diciendo que si fue primero una autoridad quien filtró el dato, que si ya lo habían dicho antes otros, que si ya era de dominio público su nombre, que si los narcos tienen sus propias fuentes de información. Es cierto, todo eso es cierto – no para el primero, sí para los que hicieron eco del nombre de la víctima y de sus padres – pero aún así, ¿no les causa ninguna emoción pensar que tal vez por su publicación un hombre y su familia pueden ser asesinados? Amenaza tan real que ayer mismo una nota de la BBC ya advertía del temor de los parientes de este joven ante posibles represalias de quien sacó originalmente al joven de su país.

Por eso resulta difícil entender esa conducta de algunos medios. No es información relevante para los lectores o radioescuchas, no permite una mejor comprensión del tema, no aporta nada para entender qué paso. No significa nada, excepto poner en riesgo – todavía más – a una persona que acaba de salir de un infierno cuando emigró de su país en busca de una mejor vida. Seamos claros: en estos temas los medios no nos podemos equivocar

En esta ocasión no hay nada que debatir, no es un tema de criterios editoriales, ni siquiera un debate ético con dos posturas o un ejercicio de libertad de expresión. Es simple y sencillamente una acto de desprecio por la vida.

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3 comments to ¿Cuánto vale una vida?

  1. Cuauhtémoc Rodríguez A. dice:

    La reflexión de la vida y su costo es simple, y muy interesante. A quien le pagan por matar a otro, de manera aislada, le otorgan una cantidad, por ejemplo 5 o 10 mil pesos. Las personas que “trabajan” dentro de una organización que constantemente ejecuta actos de violencia (asesinatos, secuestros, etc.)reciben un pago periódico por sus servicios. Hay que distinguir, para evaluar correctamente la motivación que existe detrás de estos hechos. Humanamente, una vida vale más que un medio de intercambio como lo es el dinero…
    Para empezar a resolver el problema se necesita ubicar una zona, un grupo o actividad -parte del proceso del narcotráfico- y actuar sobre ella, no declarar una “guerra” que no persigue más que el objetivo de combatir, en los mismos términos, al crimen.
    Revisar el proceso por el que pasa la creación de la droga ya es aburrido y aparentemente infructifero para llegar a conclusiones decentes, pero están ahí los motivos del consumo y de la lucha. Es más un tema de verguenza nacional, que de imposibilidad de combatir cierta organización criminal, el tema que no permite abordar correctamente una resolución.

  2. Silvia Camacho Tabares dice:

    Cuando se filtra información que es tan valiosa en casos de suma importancia, como este, se debe tomar en cuenta ante todo, a los involucrados.

    Porque quien haya sido la persona que filtró el nombre completo del único testigo de la masacre sucedida hace unos días, actuó con demasiada irresponsabilidad, pues en estos tiempos tan violentos en México ya no se pueden permitir errores como ésos es un error porque se puso en juego la vida de un hombre y de toda su familia.

    A pesar de que el crimen organizado haya sido capaz de averiguar estos datos por ellos mismos en días posteriores, o que alguien más, haya sacado a la luz pública estos nombres, los periodistas debieron evitar que tal información circulara de editorial en editorial, pues son datos que no aportaban nada, pero si dañaban a sus involucrados.

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