Por Mario Campos, publicado por El Universal
Los medios generalmente son noticia por aquello que publican, sin embargo ocasionalmente por lo que omiten, lo que dejan de lado, lo que no es de conocimiento público. Y si bien esos casos suelen deberse a motivos de censura en algunos momentos, detrás de ese silencio, hay una buena noticia para la sociedad.
Y eso es justo lo que ha ocurrido esta semana en el país con la omisión del nombre del otro sobreviviente de la masacre de Tamaulipas. No es un asunto menor, hace menos de dos semanas vimos -y comentamos en este blog- cómo varios periodistas, tanto de medios impresos como electrónicos, habían difundido su imagen, anunciado su nombre e incluso entrevistado a sus familiares, exponiendo a todos ellos a la amenaza y violencia del crimen organizado.
El rechazo en esa ocasión, al menos en espacios como twitter, fue muy claro por lo que fue considerado como un acto de desprecio por la vida de una persona con tal de ganar la nota. La buena noticia es que parece que ese momento implicó una toma de conciencia de los medios, al menos de los mexicanos, que en esta ocasión no difundieron la identidad del nuevo testigo del que sólo se dijo que es de origen hondureño.
Y este comportamiento, y esto me parece especialmente relevante, no fue por falta de información. Sin que pueda dar más detalles, pues no tengo autorizado revelar algunas conversaciones privadas que tuve, sí puedo afirmar que una agencia de noticias tuvo el dato, incluso por un momento lo público sólo para retirarlo unos minutos después cuando otros integrantes del equipo descubrieron lo que estaban haciendo, historia muy similar a la que vivieron unos periodistas que luego de publicar el nombre en Twitter, también decidieron eliminar el mensaje para ya no volverlo a mencionar.
Claro está que el sólo hecho de haberlo publicado por algunos minutos fue un grave error, no obstante es positiva la rectificación aunque -idealmente- lo mejor habría sido reconocerlo públicamente y de paso fijar su postura editorial. La historia es importante porque si bien desconozco cuántos medios tuvieron acceso a la identidad, lo cierto es que ninguno lo publicó. Se trata de un cambio importante en la prensa mexicana que muestra que sí hay capacidad de hacer las cosas distintas.
Ojalá como periodistas y como audiencia aprendamos de esta experiencia de tal suerte que podamos llevarla, más pronto que tarde, a otras coberturas. Sin duda de nuestros medios podemos señalar mucho de lo que falta por hacer pero por lo pronto, tenemos una buena historia que también hay que reconocer.