Por Viridiana Villegas Hernández, publicado en El Financiero
Viernes, 3 de septiembre de 2010
La situación en México supera ya la realidad colombiana: Restrepo
Después de haber vivido la embestida del narcotráfico en Colombia, Javier Darío Restrepo ha tenido tiempo para reflexionar sobre los errores cometidos por los periodistas y los medios de comunicación de su país natal frente a esta particular tarea informativa; y afirma, sin temor a equivocarse, que la situación actual en México ha superado a la de Colombia.
-No pretendo decirles lo que tienen que hacer -advirtió el periodista colombiano a representantes de medios de comunica- ción, asegurando que en México llama la atención la impunidad de los crímenes cometidos contra periodistas-; en Colombia entendimos el peligro de que al perio- dista lo asesinaran dos veces: pri- mero por los narcotraficantes y después por sus propios colegas que especulaban si estaba relacionado con algún cártel, actitud que olvida el elemental sentido de solidaridad con nuestros muertos.
En el otro extremo hay quienes consideran que todos estos muertos son héroes, pero algunos no lo son. Según conversaciones de los directivos de la Fundación para la Libertad de Prensa con el fiscal general colombiano, descubrieron que algunos compañeros habrían sobrevivido si hubieran sido responsables al informar; pues, al parecer de Restrepo, el narcotraficante -a pesar de lo que es- tiene un código ético elemental basado en estimaciones (“nadie miente sobre mí”) y en castigos -al que considera que arguye contra él.
Llevado por el entusiasmo, expuso, el comunicador denuncia cualquier información que le llega sin pensar en las consecuencias de sus afirmaciones, “carentes de sustento sólido”. El sentimiento es pésimo compañero para el perio- dista, que tiene que “estar equilibrado por el razonamiento para confirmar datos con rigor periodístico” y una forma de apaciguar esa emoción es someter su texto al consejo de redacción.
-A veces -prosiguió el ponente- los reporteros somos demasiado presumidos y creemos no necesitar correcciones. Tenemos la piel muy sensible para esos detalles, pero en este caso la corrección puede hacer la diferencia entre la vida y la muerte, al tiempo que se protege a la ciudadanía de una información mal hecha o que no merece destacarse.
Hace unos días Restrepo se preguntaba si la nota de los dos coches bomba que explotaron en Ciudad Victoria, Tamaulipas, el pasado 27 de agosto merecía la primera página con titular detonante en la prensa; su respuesta inicial fue que la habría llevado en interiores, porque si él fuera uno de los responsables del acto sentiría como un triunfo el que su acción fuera destacada de esa forma en la prensa.
-Si algo aprendimos los colombianos fue que los delincuentes deben encontrar al frente a la sociedad y a los periodistas unidos, pues toda dispersión y división será señal de debilidad. La ciudadanía debe aliarse por el bien común y trabajar de forma conjunta; hay que entender que los narcotraficantes no sólo tratan de sacar adelante su negocio, sino buscan todo el poder posible a través del dinero y de las armas, del soborno y la amenaza, de la avidez y del miedo.
Ver periodistas buscando sacar provecho al tratar de conseguir “exclusivas” es, para Javier Darío Restrepo, “irracional, ruin e indigno”; pero también ha vivido momentos en que todas las emisoras, televisoras y periódicos se han unido: “En los albores de la lucha de la prensa colombiana contra el narcotráfico recuerdo un episodio en el que los medios crearon un grupo de redactores muy informados que produjeron una publicación (incluso con el mismo diseño) para todos los periódicos; después algunos fuimos convocados para hacer la versión televisiva para todos los noticiarios y en radio sucedió lo mismo.”
La crisis que vivió Colombia y que ahora aqueja a México pone a prueba el nivel ético de los medios y sus profesionales. Un alto nivel ético hace que el periodista, sin dejar de ser prudente, no se vuelva obediente y resuelva servir sólo a la naturaleza de su profesión.
En opinión del periodista, el reto de los medios mexicanos es crear caminos que los lleven a la deliberación conjunta sin estimar que cada uno es un dogma inapelable, sino trabajar en la lógica de que todo medio, a pesar de ser particular, está al servicio del público, por lo que sus políticas editoriales deben ser discutidas públicamente.
A México aún le faltan “etapas” por vivir, las cuales, si se empiezan a discutir desde ahora en los medios de comunicación, podrían crear una conciencia colectiva de prevención de lo que viene: “La etapa que está por venir es la que llamamos la narco o parapolítica, es decir la política condicionada por el poder rampante de los narcotraficantes y de los paramilitares unidos que, primero, buscarán el dominio territorial -lo que sucede actualmente- y, después, vendrá el dominio electoral, por ello es indispensable hacer un examen al régimen electoral mexicano.”
Cuando a finales de los años ochenta del siglo pasado, al concentrarse la ofensiva de los narcotraficantes para lograr una conciencia colectiva de rechazo a la ley de extradición, la población se sintió amenazada y comen- zó a mirarse entre sí, es decir a partir de la sucesión de atentados que afectaron a distintos niveles de la población, la situación en Colombia comenzó a cambiar.
Esta serie de actos fue narrada por Gabriel García Márquez en Noticia de un secuestro, libro en el que hay muchas claves para entender el proceso colombiano de cómo el narcotráfico se introdujo en las instituciones, la moda, y el impacto cultural que tuvo en la vida cotidiana de los habitantes.
Para finalizar, Restrepo señaló que uno de los hechos más funestos en la televisión colombiana es la exaltación del narcotráfico a través de series como El capo -basada en el libro homónimo de Gustavo Bolívar y producida por FoxTelecolombia para RCN Televisión, misma que en México se transmite por Unicable-, ejemplo de apología frente a la que “es conveniente crear una mentalidad de rechazo, pues cualquier nación decente miraría como vergüenza y no la exhibiría”.