Secuestro de Fernando Azcárraga coincide con mensaje de FCH


Por Aurora Berdejo, publicado en El Sol de México

Mientras el país digería algunos de los datos y cifras del IV Informe de Gobierno de Felipe Calderón, un rumor recorrió a la velocidad de la luz la internet: Fernando Azcárraga, primo de Emilio, el propietario de Grupo Televisa, había sido “levantado” al salir de un pequeño restaurante a las afueras de Tampico.

Menos de una hora después, con igual velocidad, se difundían las noticias de su liberación que, sin embargo, muy pronto fueron suplantadas por una batalla de versiones entre distintos medios de comunicación que aseguraban, unos, que seguía desaparecido y, otros, que se encontraba sano y salvo.

El caso de Azcárraga, sin duda, recuerda en muchos sentidos la historia, todavía inconclusa, del secuestro de Diego Fernández de Cevallos, y, lamentablemente, presagia mayor desazón, zozobra e incertidumbre en un país que ha tenido ya demasiado de esas tres emociones.

Asimismo, durante el desarrollo del IV Informe de Gobierno, fue posible observar un sincero esfuerzo de la Presidencia de la República por transmitir de manera más clara y transparente su mensaje. Para ello, además de los tiempos de radio y TV de que han dispuesto, también el presidente Felipe Calderón ha recurrido a una agresiva campaña telefónica que trata de hacer que los ciudadanos conozcan algunos de los logros más importantes.

Por su parte, y como una muestra de unidad, fortaleza y frente común, los gobernadores priístas, tanto en funciones como electos, llegaron juntos -en un autobús- al mensaje del Presidente con motivo de su IV Informe de Gobierno. Primero desayunaron en un hotel del centro de la Ciudad de México en lo que bien constituyó una Cumbre de los mandatarios estatales del tricolor. Sólo faltaron a la cita los gobernadores de Veracruz, Fidel Herrera, debido a las inundaciones que ahogan a esa entidad, y de Oaxaca, Ulises Ruiz.

El que llegaran juntos los gobernadores priístas al Patio Central de Palacio Nacional, sin duda, llamó la atención por la coordinación y buen ánimo que hay entre todos ellos, que no quisieron llegar como había sucedido siempre, uno a uno.

El formato actual del Informe, por cierto, no es lo que Calderón quería al inicio de su gestión, pues él en repetidas ocasiones, en 2006 y 2007, habló de la necesidad de abandonar el antiguo modelo y de generar uno en el que Ejecutivo y Legislativo pudieran interactuar.

Es resultado, más bien, de la conducta irresponsable de los diputados federales del PAN en la anterior legislatura que, lejos de impulsar un modelo como el que Calderón proponía, optaron por uno en el que el diálogo entre los Poderes es prácticamente imposible y en el que la rendición de cuentas es la gran ausente.

Como sea, el Informe mantuvo algunos de los aspectos rituales de épocas anteriores e incluso permite que, dada la escala más humana y manejable del Patio Central de Palacio Nacional, se den interacciones más amigables y menos tensas que las que ocurrieron en San Lázaro en los últimos años del antiguo ritual, durante la gestión de Vicente Fox.

Ello permitió que al final del Informe tuvieran lugar algunos intercambios muy amistosos entre Calderón y el gobernador del Estado de México, Enrique Peña Nieto; así como entre Calderón y el expulsado gobernador de Aguascalientes, Armando Reynoso Femat, a quien el PAN acusa de haberlos traicionado por haber apoyado al candidato del PRI, hoy gobernador electo, Carlos Lozano.

No sólo eso, permitió que el jefe de Gobierno del DF, Marcelo Ebrard, apareciera como una de las figuras clave del Informe; el más tomado por las cámaras de televisión, saludando y aplaudiendo a Calderón, cuyo voto -a final de cuentas- será clave si es que efectivamente Ebrard se convierte el ariete del grupo de Manuel Camacho, para trabar la gran alianza que impida que el PRI regrese a Los Pinos. ¿Será?

Ebrard aprovechó la exposición que le dio la transmisión de TV para pronunciar, desde el palacio del Ayuntamiento, una suerte de respuesta al Informe presidencial, con lo que -sería de suponerse- que Ebrard se asume como líder de la oposición y al mismo tiempo “delfín” de Camacho Solís y del propio Calderón de cara a la elección del 2012.

El mensaje de Ebrard así lo parecía, pues aunque criticó el manejo de la economía, elogió algunos aspectos de la gestión calderonista, con lo que, sería de suponerse, termina la obsesión de la izquierda con el no reconocimiento de Calderón como presidente de la República que sirve, de paso, para que Ebrard rompa lanzas con AMLO y con el ala más radical del PRD que, hasta ahora, había logrado mantener la ficción del no reconocimiento de Calderón.

No sólo eso. Ebrard tendrá en diciembre la oportunidad de lucirse en la tribuna de Donceles y Allende, del mismo modo que Enrique Peña Nieto podrá hacerlo en Toluca el próximo domingo. En ambos casos, habrá respuestas implícitas a lo dicho por Calderón hoy, del mismo modo que se delinearán programas y propuestas de gobierno para el 2012.

En lo que hace a la incierta situación de Fernando Azcárraga, se sabe poco de lo que ocurrió con él, pero hay varios hechos que son claros. En primer lugar, se trata de una figura de la vida pública tamaulipeca; ha sido presidente municipal de Tampico y, aunque no es el responsable directo de las operaciones de Televisa en Tamaulipas, es hermano de quien lo es, Francisco Azcárraga López.

En segundo lugar, Televisa tanto en Nuevo León como en Tamaulipas ha sido objeto de repetidos ataques del crimen organizado que, aunque no han logrado sacar del aire a las repetidoras y estaciones locales de la empresa, sí han evidenciado el interés del crimen organizado por hacer de Televisa un blanco predilecto de sus ataques.

Tampoco perdamos de vista, en tercer lugar, que el lunes de esta semana un grupo de delincuentes que huían de Tamaulipas se refugiaron en Pánuco, Veracruz, y lograron sostener una batalla durante más de 14 horas con elementos del Ejército Mexicano.

En cuarto lugar, no podemos olvidar tampoco el hecho de que la masacre de San Fernando, donde murieron 72 emigrantes indocumentados de distintos países de Centro y Sudamérica, ocurrió también en Tamaulipas y que este hecho hará, de manera inevitable, que la atención de las fuerzas armadas y las policías federales y del Estado presten más atención a las actividades de los criminales organizados.

Tampoco es posible olvidar que hace dos meses el país se enteraba con estupor de lo sucedido justamente en Tamaulipas, luego de que se supo del asesinato del entonces candidato a gobernador del PRI, Rodolfo Torre Cantú, además de muchos otros asesinatos, bloqueos e incluso cierres de consulados de Estados Unidos en territorio tamaulipeco.

Estos elementos, así como la condición de Tamaulipas como un estado de la frontera norte, hacen que lo que pase ahí en el futuro inmediato, sea de la mayor importancia para el país en su conjunto, que se ve amenazado en su integridad territorial de tiempo atrás. No sería de difícil que, además del refuerzo de la presencia de tropas del Ejército y de la Armada, así como de elementos de la Policía Federal Preventiva, Tamaulipas todavía se vea más afectada y se convirtiera en una suerte de campo de batalla en el que, como lo ha anunciado de manera reiterada el Gobierno federal, se recrudezca la violencia, ésa que no han podido controlar las propias fuerzas federales.

Finalmente bien se puede concluir que Tamaulipas es de los varios estados que se han erigido como laboratorios para acabar con el país. Ahí queda una constancia de la descomposición que vive México.

aurora_berdejo@yahoo.com.mx

http://www.oem.com.mx/elsoldemexico/notas/n1768934.htm

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