Hillary Clinton: contrainsurgencia y terrorismo.


Terrorism is about Psychology. It is the psychology of fear.

Philip G. Zimbardo Citado por Bongar (2007)

Por Mauricio Meschoulam, especial para el Observatorio de Medios de la Universidad Iberoamericana

La diferencia es que Hillary Clinton está en la política y nosotros no. El discurso en las esferas de poder, y por lo tanto el manejo de los conceptos, obedece a la lógica de consecución de objetivos. Cuando las palabras encajan con las metas, son utilizadas indiscriminadamente obscureciendo la función de definir fenómenos para dar pie, en su lugar, a la implementación de estrategias. “El Eje del Mal” tiene poco que ver con la ética. La “lucha por la libertad” o por la “democracia” justifica acciones violentas en nombre del “bien”. Igualmente, conceptos como “Insurgencia” o “Terrorismo” llevan una carga y son utilizados muchas veces no para describir una manifestación, sino para producir un sentido negativo acerca de aquellos de quienes se habla. Pero eso no significa inmediatamente que todo lo que ha dicho Clinton con relación a la insurgencia criminal o al uso de estrategias terroristas por los carteles esté completamente equivocado.

La reportera Dolia Estévez, en entrevista con Carmen Aristegui en MVS, señala que el origen de varios de los términos que Clinton ha estado utilizando para referirse a la situación mexicana, es un ideólogo-estratega llamado John Sullivan (smallwarsjournal.com), contratado de hecho por el Pentágono. Es posible que así sea. Detrás de la retórica de la Secretaria de Estado se encuentra muy probablemente la intención de un mayor intervencionismo por parte de los EU en el combate a la inseguridad de México. Si esto es cierto, el uso de un discurso que señala a México como Estado Fallido, o como víctima de insurgencia criminal y terrorismo, puede llamar la atención de diversos sectores que en los EU se encuentran distraídos, quizás, por otros temas. La idea sería mostrar a un México vulnerado y penetrado por fuerzas incontrolables con el objeto de evitar que el círculo de inestabilidad cruzara las fronteras o dañara los intereses de EU en su zona de seguridad.

El grave error, sin embargo, consistiría en descartar de lleno lo que sostiene Clinton debido a sus fuentes o sus intencionalidades políticas. Es decir, el hecho de que Clinton tenga planes para México no demerita en nada las particularidades de los actos violentos perpetrados en fechas recientes, que si no son completamente terroristas, ciertamente se asemejan bastante a esta manifestación.

El terrorismo no es cualquier tipo de violencia, es una categoría específica de ésta. Lo que le caracteriza es que a diferencia de otras clases de crímenes, el terrorismo es perpetrado en un escenario cuasi-teatral, y es dirigido a una audiencia, a la que se busca transmitir un mensaje de miedo colectivo. Las víctimas de esta manifestación no son únicamente las directamente afectadas por el acto, sino el resto de la población a quien la comunicación es enviada a través de medios tradicionales y no tradicionales. Se lleva a cabo normalmente con objetivos políticos, tales como recuperar espacios, demostrar quién está al mando e incidir en cambios de conducta en la población y en los líderes del país. Se ha demostrado que es una herramienta sumamente eficaz ya que se puede conseguir un efecto enorme en proporción a los recursos económicos y militares invertidos. Este fenómeno en México no ha sido suficientemente estudiado. La labor de los académicos que participamos en el proyecto “OMCIM: Cultura de la Paz y la Legalidad” consiste en intentar adaptar lo escrito en otros sitios a nuestras especificidades.

En éste país se han observado en meses recientes tanto una serie de actos que claramente tienen características terroristas, como otros que son una combinación de violencia dirigida con propagación indirecta de pánico masivo. Por ejemplo, el uso de coches bomba para atacar cuarteles de la policía. Ello nos lleva a pensar que no todo lo que se lleva a cabo acá tiene evidentes rasgos terroristas, pero que sin embargo el impacto indirecto en la población-audiencia es sumamente similar.

Nuestras razones para buscar la comprensión de este fenómeno son muy distintas a las de Clinton. Si podemos entender la naturaleza de esta manifestación, podemos entonces contar con herramientas para combatirla, ya que existen un sinfín de estrategias eficaces para contrarrestar el impacto del pánico masivo desde la sociedad civil.

En el caso del concepto de insurgencia criminal, la historia parece ser otra. Hasta ahora, los carteles parecen comportarse como actores racionales más en busca de mantener vivas sus rutas comerciales y sus negocios ilícitos que la toma del poder. Por ello, vale la pena hacer una clara distinción entre el discurso político empleado por el Departamento de Estado y la labor académica de espacios serios de reflexión que buscan comprender lo que nos ocurre en beneficio de nuestra población. Los conceptos no son para afirmarse o descartarse de manera inmediata. A veces lo que pasa es que hay que arrebatárselos a las gentes del poder y devolvérselos a las sociedades para que los usen con mejores propósitos.

2 comments to Hillary Clinton: contrainsurgencia y terrorismo.

  1. [...] el efecto psicológico de la propaganda del terror. Meschoulam amplía la reflexión sobre ese tema en el texto especial para OMCIM en que analiza las implicaciones psicológicas del manejo del término “narco-insurgencia” en [...]

  2. [...] States feeds into the narrative of those like Hillary Clinton who throw around phrases like “terrorist tactics” when discussing criminal violence here  — as if “terrorists” use tactics [...]

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