Publicado en La Silla rota
Monterrey está que arde. Una sucesión de atentados incendiarios han puesto de cabeza al gobierno del priista Rodrigo Medina. No hay ningún elemento que permita vincular la balacera fuera del casino Revolución el viernes pasado, con el incendio provocado en una de las oficinas de El Norte, con la de Soriana o con el incendio de una distribuidora de revistas. No se puede decir, a pesar de que hay dos incendios que tienen que ver con asuntos de prensa, que se trate de un “atentado a la libertad de expresión”. El hecho de que haya un Soriana involucrado tampoco significa que sea un asunto postelectoral, al menos no hay ninguna prueba de ello. El único elemento realmente en común ha sido la inoperancia de las autoridades estatales y municipales, priistas y panistas, para resolver el asunto. Sigue leyendo