Victimización periodística


Eje Central  

Miguel Ángel Lara

La semana pasada el periodismo mexicano vivió lo que para muchos fue una semana terrible. El secuestro de reporteros y camarógrafos de Milenio y Televisa que obligó a callar a dichos medios la información derivada del hecho en cuestión, mientras se entraba en una terrible negociación: liberarlos a cambio de difundir información de ellos como advertencia a otros cárteles de la droga. Esto motivó que tanto Milenio como Televisa callaran mientras esperaban que los informadores fueron liberados. Esta acción, una protesta literalmente silenciosa se enmarca en otras que aún no han sido esclarecidas como las que han sufrido el Semanario Z, el Siglo de Torreón, Tabasco Hoy, y la misma Televisa en Guerrero. Reporteros sin fronteras señala que en México “En lo que va de 2010 son cuatro, quizá cinco, los profesionales de los medios de comunicación que han sido asesinados: José Luis Romero, de la radiodifusora Línea Directa (en el estado de Sinaloa); Valentín Valdés Espinosa, del diario El Zócalo de Saltillo (Coahuila); Jorge Ochoa Martínez, director del periódico El Sol de la Costa (Guerrero) y Evaristo Pacheco Solís, del semanario Visión Informativa  (Guerrero). Asimismo, ocho periodistas habrían sido secuestrados en Reynosa, en el estado de Tamaulipas, uno de ellos torturado. El año 2009 finalizó con un balance catastrófico: ocho periodistas asesinados, en tres de los casos se confirmó que fue a causa de su profesión. Desde el año 2000, unos 61 periodistas han sido asesinados; desde 2003, otros nueve se encuentran desaparecidos. Así, México permanece como el país más peligroso del continente para la prensa”, dice el informe luego de señalar que el 2009 fue catastrófico para el ejercicio periodístico en nuestro país con por lo menos 8 periodistas asesinados.

¿Por qué esta reflexión en una columna que se supone debe hablar sobre deporte? Porque nos vemos obligados discernir y reflexionar que este entorno, también afecta el desempeño de los periodistas deportivos. Victimizados no sólo por su entorno en el campo de trabajo, ya que se enfrentan a la violencia simbólica de las instituciones deportivas con amenazas de los directivos, secuestro intelectual de su ejercicio con los chayos y las informaciones sesgadas, sobre todo en la primera A, la segunda y la tercera división, donde el crimen organizado ha penetrado y vulnerando el trabajo de periodistas que cubren la fuente de ciudades como Irapuato, la Piedad, Culiacán, Ciudad Juárez y alguna más. El mapa rojo del México se traspola en el trabajo de quienes cubren la información deportiva, pues sobre todo el futbol, puede convertirse en una fuente de chantaje silencioso para penetrar otras capas de la sociedad por parte del crimen organizado. Por su opacidad en el manejo de dobles contratos y en el pago de impuestos, el futbol y deporte en general, es el paraíso para lavar dinero. Muchas instituciones deportivas sobre todo en las divisiones inferiores del futbol nacional están en peligro de ser, sino es que ya lo son paraísos del lavado de dinero y otras argucias financieras que utiliza el crimen organizado.

Esta no es ninguna alerta, sucedió en Colombia con Millonarios, Deportivo Cali, Independiente de Medellín y América de Cali entre otros. La similitud del proceso violento que tiene México con el país sudamericano no lo exime a que también en el futbol se configure el mismo patrón, es por ello que los periodistas deportivos mexicanos corren, un peligro similar al que corren sus compañeros de otras fuentes. Está claro que la violencia simbólica viene de los propios medios, al pagar sueldos de miseria a sus reporteros, darles nula capacitación, no darles prestación alguna y fomentar la inmediatez por encima de todo en lugar e la capacitación. Eso también conlleva un peligro para los periodistas deportivos: el de la ignorancia,  el de la subvaloración de la profesión y el del conformismo. En un contexto de violencia y vulnerabilidad de los periodistas lo anterior no se puede ignorar y si se hace será una afrenta más para el maltratado periodismo mexicano.

Los periodistas deportivos, sin embrago insisten en ignorar el contexto tanto de su trabajo en el campo, como de sus propios medios, por supuesto que las empresas mediáticas alimentan esta criminal conducta laboral, muy propia de un país como el nuestro, de ética mejor ni hablar con estas condiciones, por lo tanto el panorama es desolador, puesto que las condiciones de país para el ejercicio periodístico, también exigen al periodista deportivo, mayor conciencia y estar alerta sobre todo con su trabajo, sus empresa y el contexto nacional que sí afecta su trabajo.

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