Tv, futbol y balazos


Por Fernando Mejía Barquera, publicado en Milenio

La balacera ocurrida el sábado en Torreón tocó varios temas de la vida nacional, no sólo el de la violencia que vive el país o el de cómo preservar la seguridad en los estadios de futbol, y también ha propiciado un debate sobre la cobertura periodística en acontecimientos de este tipo.

Dramática transmisión

Al empezar los disparos, dos televisoras realizaban la transmisión del partido Santos contra Morelia: Tv Azteca, propietaria de los derechos para difundir los partidos del Santos, y la cadena estadunidense ESPN, cuya representación en México firmó, en enero de este año, un convenio con Azteca para transmitir en señal cerrada los partidos del equipo coahuilense.

El comportamiento de las dos televisoras fue radicalmente opuesto. Tv Azteca mantuvo la cobertura de los acontecimientos sólo ocho minutos. Sus comentaristas —salvo Emilio Fernando Alonso, que hacía constantes llamados a mantener la calma— daban un tono dramático a la transmisión. “¡Lo que estamos padeciendo por la maldita inseguridad… Somos rehenes de la delincuencia en nuestro país!”, dijo al aire el cronista Jesús Humberto López.

La televisora de Ricardo Salinas Pliego decidió interrumpir la transmisión y continuar con su programación habitual. El lunes 22, en el noticiario Hechos, Javier Alatorre dio una explicación institucional: “Tv Azteca evitó hacer una apología de la violencia, al mismo tiempo que eludió alarmar a nuestra audiencia y evitar la desinformación”. Azteca, añadió Alatorre, actuó en “franco cumplimiento” con el Acuerdo para la Cobertura Informativa de la Violencia firmado en marzo de este año por más de 700 medios.

“Vocero involuntario”

En contraste, ESPN mantuvo la cobertura del acontecimiento dentro del horario marcado para la transmisión y le dedicó amplios espacios en programas posteriores, como Futbol picante. De igual manera, otros medios televisivos, que no transmitieron directamente el partido, pero sí contaban con imágenes y audio generados por sus periodistas, o bien audio y video que les enviaron televidentes o piezas que testigos del tiroteo habían subido a internet, decidieron, con ese material, mantener la cobertura informativa y comenzar el análisis de los sucesos. Fue el caso de MILENIO Televisión.

Son dos formas de entender la función informativa de los medios. Para Tv Azteca permanecer en la cobertura significaba convertirse en “vocero involuntario” del crimen organizado (punto 2 del Acuerdo…). Con ello partió de una interpretación precipitada: supuso que los disparos tenían la intención de “crear terror”, que la balacera era un acto propagandístico realizado por delincuentes.

Cubrir o no cubrir

Azteca, por lo tanto, no habría hecho un esfuerzo periodístico para investigar las causas del suceso antes de tomar la decisión de retirar su cobertura. Algo interesante en su explicación es el argumento de que se retiró en apego al Acuerdo signado por 700 medios y que cada vez parece más difícil de interpretar.

Habría que ver cuántos de los medios firmantes decidieron no cubrir los acontecimientos de Torreón. Y también habrá que ver si el Consejo Consultivo del Acuerdo para la Cobertura Informativa de la Violencia, que tiene a su cargo vigilar que los medios firmantes se apeguen a lo establecido en el documento, opina algo acerca de la actitud periodística mostrada el sábado y días subsecuentes tanto por Azteca como por aquellos medios que no se salieron de la cobertura.

Tecnología y decencia

La balacera del sábado en Torreón debería constituir una oportunidad para hacer una revisión de los protocolos de seguridad que tienen los estadios donde se juega futbol en México. Hoy, en la mayoría de las plazas futboleras, esos esquemas se limitan a la realización de un “operativo policiaco” en las zonas aledañas al estadio y a la presencia de policías y personal de “seguridad privada” en el interior de los inmuebles.

El martes pasado, en una reunión con el secretario de Gobernación, los dirigentes del futbol mexicano acordaron “homologar los protocolos de seguridad en los estadios”. Esperemos que esa homologación no se limite a enviar más efectivos policiacos y a dar más “facultades” al personal de seguridad privada para que veje a los aficionados con cateos humillantes como los que se realizan, por ejemplo, en el estadio de Toluca, donde los guardias privados manosean a las personas y obligan a jóvenes a bajarse los calzones, quitarse los zapatos y subirse la camiseta o la camisa con el pretexto de buscar en sus cuerpos o en su ropa drogas o armas. Lo he presenciado muchas veces, la más reciente el domingo pasado en el partido Toluca-Atlante.

En México la seguridad en los estadios requiere tecnología: detectores de metales, cámaras y equipo de rayos X. Y requiere personal de seguridad capacitado y decente, no pelafustanes que manosean y vejan aficionados.

Ojalá los directivos de la Femexfut no salgan con que instalar tecnología “es muy caro”. El futbol mexicano dista mucho de ser pobre, pero sus propietarios son tacaños.

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