México duele


Por Carlos Loret de Mola, publicado en El Universal

Eran como las 3 de la madrugada de domingo en la frontera Kenia-Somalia. No sé la hora exacta porque estábamos dormidos en una tienda de campaña sin haber probado comida ni baño, vestidos con la ropa de todo el día y conmocionados por lo que acabábamos de ver en el campo de refugiados de Dadaab: niños muriéndose de hambre, enfermos, con la piel pegada a los huesos, tristes sus miradas por la falta de energía, moscas sobre la cara a las que están tan acostumbrados que ya ni se las espantan.

Me despertó la vibración del celular por un mensaje: “Se armó la balacera en el partido de Santos-Morelia. La gente y los jugadores huyeron. Chacón estaba pitando”. Se fue el sueño. Sentado dentro de la tienda de campaña que servía sobre todo para mantener a raya a los mosquitos de la malaria, y con un vacío en el estómago por lo que estaba leyendo, intercambié mensajes preguntando por más detalles.

Francisco Chacón, el árbitro del partido de la balacera en Torreón, es uno de mis mejores amigos desde la primaria que estudiamos juntos en Irapuato, Guanajuato. Jugábamos en el mismo equipo del colegio y desde entonces supe que Paco era un tipo valiente, decidido, con carácter. No pocas veces, ya de adulto, lo ha demostrado en la cancha ahora que, con gafete FIFA, juzga finales y encuentros de selecciones de futbol de todo el mundo.

Al amanecer, cuando despertaron mis compañeros de cobertura, vimos por internet las imágenes de Paco y los futbolistas corriendo hacia el vestidor para refugiarse de las ráfagas estruendosas; el público huyendo, guareciéndose tras un muro, saltando a la cancha o pecho a tierra en sus butacas. Era difícil pensar que después de retratar niños muriéndose de hambre algo nos iba a cimbrar. Esa imagen lo hizo.

Durante la jornada, la cadena de noticias más influyente en la región, Al Jazeera, llevó como una de sus noticias principales, destacada en el resumen inicial de sus segmentos informativos, el video de la gente corriendo en el estadio de Torreón.

Cinco días después, el viernes, Al Jazeera se ocupaba de nuevo de México en sus titulares: la caída de Gadhafi, los combates en Libia, la represión en Siria… y el Casino Royale de Monterrey. El canal catarí estaba sintonizado en las televisiones del hotel Radisson Blu de Trípoli, uno de los dos donde se hospeda la prensa internacional.

En medio de la guerra civil, con la amenaza de francotiradores, chaleco y casco antibalas puestos, las imágenes del incendio e infames consecuencias nos revolvieron otra vez el estómago. Amigos y colegas periodistas de todo el mundo se acercaban a los mexicanos para preguntar qué tan grave era la descomposición que habían detectado paulatina pero sistemática desde sus países de origen.

“Corresponsal de guerra… en tu propio país”, me dijeron a la despedida. Maletas y a transmitir desde Monterrey.

Saciamorbos

Distrito Federal, Amsterdam, Nairobi, Dadaab, Nairobi, Dubai, Túnez, Ben Gardane, Trípoli, Djerba, Ginebra, Amsterdam, Distrito Federal, Monterrey, Distrito Federal.

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