Detenidos, no discursos


Por Héctor Aguilar Camín, publicado en Milenio

No pasa semana sin que un nuevo crimen sacuda la prensa y las emociones de una opinión pública enervada por crímenes previos.

Estamos en la situación del jugador que tiene una lesión seria y vuelven a tocársela en cada jugada. Ahora hay el terrible asesinato de dos mujeres, una ejecutiva de la revista Contralínea y su amiga, que han aparecido muertas, desnudas y golpeadas en un parque de Iztapalapa.

La noticia ha sido: Matan a dos periodistas. El golpe sobre las lesiones acumuladas tiene la fuerza de una nueva fractura.

Tomando nota de las lecciones de Monterrey, donde las autoridades resolvieron un crimen mayor con diligencia, aparte de abrir la caja para corregir ilegalidades y corruptelas intolerables de la vida pública municipal, se me ocurre que una estrategia nueva contra el crimen debería ser estrictamente táctica.

Quiero decir, habría que dejar de hablar de guerras contra el crimen o luchas contra la inseguridad y hacer en cada nivel de gobierno, federal, local, municipal, un compromiso activo de resolver cada quien diez crímenes pendientes.

¿Cuáles? Aquellos que han afrentado más a la comunidad, es decir, en el fondo, aquellos que han salido en la prensa y se han vuelto más que un crimen, un síntoma, una advertencia, una señal de alarma para los ciudadanos.

Esta es la propuesta: que cada autoridad asuma como su tarea fundamental resolver los diez crímenes mayores que la delincuencia les ha echado a la cara y que los medios han vuelto emblemáticos, o sintomáticos, de la inseguridad general.

Si cada autoridad aclara los diez crímenes más visibles que tiene pendientes, el mensaje de los gobiernos hacia la sociedad y hacia los criminales cambiará cualitativamente.

Sería un mensaje claro de suspensión de la impunidad. No importa si el crimen no produjo muertos, como los disparos de un orate contra el autobús escolar que no le cedía el paso, o si es el terrible y vejatorio homicidio de las periodistas tiradas en Iztapalapa, o la siniestra presentación de un degollado en un puente de Huixquilucan.

Si cada nivel de autoridad aclara sus diez crímenes recientes más visibles y presenta a los responsables a su comunidad, nuestro problema de seguridad pública cambiaría radicalmente, en la percepción y en los hechos.

No necesitamos grandes estrategias institucionales, sino precisas capturas policiacas. No discursos y promesas: detenidos.

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