Periodista estuvo preso 3 años por un reportaje


Por José Reveles, publicado en El Financiero

Publicó una investigación sobre pederastia que involucraba a políticos y empresarios michoacanos.

Fue en Michoacán, la tierra del presidente Felipe Calderón, en donde se capturó y encarceló al periodista Jesús Lemus Barajas por publicar reportajes sobre una realidad innegable: que el narco, específicamente La Familia y Los Valencia en la época, impulsaba el desarrollo social en muchas comunidades.

Cuando Lemus publicó en el diario El Tiempo, de La Piedad, que se había abierto una investigación por el delito de pederastia contra un grupo de empresarios y políticos de Michoacán, a los tres días se le inició proceso penal “con delitos inventados” en la procuraduría de Guanajuato y terminó siendo enviado a la cárcel de alta seguridad de Puente Grande, Jalisco, supuestamente por ser parte de la delincuencia organizada, donde estuvo preso durante tres años y cinco días.

Se le sacó a relucir un reportaje que hizo (como varios otros periodistas) al Ejército Popular Revolucionario, EPR, publicado en 1994 en La Voz de Michoacán.

Ese reportaje y otro sobre el narco impulsando el desarrollo social en pueblos de Michoacán fueron base para la acusación en contra del periodista.

Quienes empujaron su encarcelamiento fueron “empresarios con fuertes nexos con el PAN y Felipe Calderón”, afirma Lemus Barajas, quien fue detenido en la zona limítrofe de Michoacán con Guanajuato cuando hacía un reportaje que apuntaba hacia la colusión entre policías guanajuatenses con el crimen organizado.

“La primera acusación que se hizo en mi contra, de parte del Ministerio Público (MP), fue en el sentido de que yo era miembro del cártel de los Beltrán Leyva; posteriormente se me señaló como integrante de Los Zetas y finalmente se me acusó de ser líder de la agrupación criminal La Familia.

“Mi detención la hizo el comandante Ángel Ruiz Carrillo, quien había sido mi fuente informativa para la publicación de notas policiacas. Me detuvo luego de citarme en su oficina para, según él, proporcionarme información sobre el reportaje que él sabía que yo estaba realizando. Mi detención fue rápida, en menos de cinco minutos yo ya estaba a bordo de una camioneta de la policía ministerial de Guanajuato golpeado, esposado y vendado de los ojos. Fui arraigado en una casa de seguridad de esa dependencia por más de 48 horas, bajo tortura física y psicológica”.

Aunque se le detuvo el 7 de mayo de 2008, fue remitido al Cereso de Puentecillas, Guanajuato, hasta el día 10. El agente del MP federal en León, Guanajuato, se negó a arraigarlo en la SIEDO al considerar que no había elementos para tomar esa medida federal. Y, por tanto, también se negó a ejercer acción penal en su contra por considerar que no había pruebas en contra del periodista.

Fue así que el agente del MP del fuero común en Guanajuato lo consignó a otro juez federal en ese mismo estado.

“Estando yo golpeado, vejado, temeroso y humillado en el Cereso de Puentecillas, en Guanajuato, solicité por medio de mi esposa la intervención de la CNDH y tuve el apoyo moral de la agrupación Reporteros Sin Fronteras, lo cual desató la molestia de la Procuraduría de Guanajuato, cuyo titular solicitó en forma directa al juez de la causa mi traslado a la cárcel federal de Puente Grande, hecho que le fue concedido sin mayor cuestionamiento por el juez”.

En el Cefereso 2 de Occidente se incomunicó a Lemus en el área de COC (Centro de Observación y Clasificación), en donde vivió seis meses “bajo tratamiento especial, consistente un constante maltrato físico y emocional, que iba desde estar desnudo en una celda aislada hasta ser levantado a mitad de la noche para llevarme al patio totalmente desnudo y permanecer allí por horas, hincado, con las manos en cruz y rodeado de al menos dos perros”.

Más de tres años después, el periodista fue exonerado de todo cargo, el 13 de mayo del 2011, pero sigue sufriendo los estragos de la cárcel, dice, porque el estigma de haber estado en prisión bajo acusaciones tan graves (aunque desechadas) lo persigue: “No hay medio de comunicación que me quiera en su planta de reporteros; me lo han dicho muchos directores de medios en Michoacán: que es una postura del gobierno federal, a través de la Dirección de Normatividad de Medios de la Secretaría de Gobernación”.

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