Delatan teléfonos a asesinos de mujeres


Por Arturo Sierra, publicado en Reforma

Diez días después del homicidio de Marcela Yarce y Rocío González Trápaga, ocurrido el 31 de agosto, la Procuraduría General de Justicia del DF (PGJDF) identificó a un sospechoso tras reconstruir los movimientos de las víctimas, gracias a sus teléfonos celulares.

Por las antenas repetidoras, la dependencia supo dónde estuvieron y con quién hablaron, y todo apuntaba a Óscar Jair Quiñones.

El hombre, a quien tenían 3 años de conocer, las engañó con Lázaro Hernández para matarlas y robarles un millón de pesos.

Para buscar a los implicados, la PGJDF reconstruyó las actividades de las amigas, con base en declaraciones de familiares, amigos y conocidos, el seguimiento a más de 30 llamadas y la ubicación de al menos 10 antenas de celular.

Así, la PGJDF supo que, el día del homicidio, Marcela salió a las 6:30 horas, realizó algunas actividades de su trabajo y a las 10:30 horas acudió al restaurante Wings de Avenida Chapultepec y Monterrey, donde se vio con Rocío y con Felipe Rodríguez Villafaña, socio mayoritario del Centro Cambiario Eurodólar.

Cerca de las 18:00 horas, varios testigos vieron a Marcela platicando con Quiñones, quien le había ofrecido ayudarle a comprar dólares a un precio preferencial de 10 pesos.

Las investigaciones arrojaron que, a las 19:30, Quiñones volvió a hablar con Marcela, y luego ésta con Rocío, con quien quedó de verse en un Sanborns cercano al Aeropuerto, alrededor de las 20:45 horas.

Las actividades de Rocío también fueron reconstruidas, y la PGJDF supo que salió de su casa, en Iztapalapa, a las 8:30 horas; después de la reunión con su amiga y Villafaña, se vio con otras dos amistades y acudió al centro cambiario.

A las 19:37 horas, Quiñones le llamó desde la zona del Palacio de los Deportes, a las 20:00 horas, Rocío acudió al centro cambiario del Aeropuerto por un millón de pesos y a las 20:15, ella le devolvió la llamada, tras lo cual salió al encuentro con su amiga, en el Sanborns.

En el auto de Marcela, las mujeres se dirigieron a la calle Cardiólogos para ver a Quiñones, quien les marcó a las 20:44 y a las 20:54 horas, cuando les dijo que estaba frente al Metro Iztacalco, donde se quedaron de ver.

La PGJDF dedujo que, de ahí, Quiñones las llevó, junto con su amigo Lázaro Hernández Ángeles y dos cómplices que están prófugos, a una casa en la Colonia El Mirador, donde las mataron para robarles el millón de pesos.

“Había datos que nos permitieron darle seguimiento a una investigación de gabinete y rastrear paso por paso las actividades que tuvieron, ellas conocían de tres años atrás a Óscar Jair; ellas por supuesto que fueron engañadas”, dijo Jesús Rodríguez, Subprocurador de la PGJDF.

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