El montaje en el caso Cassez y el proyecto de Zaldívar


Blog de Nexos 8 marzo 2012

El día de ayer la Suprema Corte de Justicia de la Nación publicó los argumentos centrales del proyecto que presentará el ministro Arturo Zaldívar ordenando la liberación de Florence Cassez. El proyecto se presentará en unos días, y será una mayoría de ministros (3 de 5) de la Primera Sala la que decida si aprueba, aprueba parcialmente o rechaza el proyecto.

En julio del año pasado en la revista Nexos publicamos una investigación de Héctor de Mauleón en la que explica en la introducción:

Lo que sigue no es el relato de un secuestro y su investigación, sino el relato de una investigación que no conduce a la verdad del caso sino a la evidencia de su manipulación, es decir, de su secuestro.

La manipulación de las pruebas que podrían establecer si Cassez es culpable o inocente, por parte de las autoridades, es el argumento central del ministro Zaldívar para ordenar su liberación.

Los argumentos de Zaldívar pueden resumirse en los siguientes puntos:

  • Tras detener a Cassez no se hizo la notificación consular a la que los extranjeros tienen derecho;
  • la detenida no se puso a disposición del Ministerio Público inmediatamente después de su detención.
  • La violación de estos dos derechos fue causa y consecuencia de la violación de la presunción de inocencia a la que todo detenido tiene derecho.

La nota de la SCJN termina con una aclaración que a su vez explica el origen de la violación de derechos por parte de la autoridades: el montaje hecho en medios de comunicación por la Agencia Federal de Investigación.

 

[La corte] Censura que las autoridades encargadas de una detención deformen conscientemente la realidad con el fin de crear un filtro de esta realidad a fin de exponer a una persona frente a la sociedad y, principalmente, frente a las futuras partes del proceso, como los culpables del hecho delictivo.

El texto de De Mauleón, publicado hace nueve meses ya mostraba ciertas luces sobre este  tema. Aquí ofrecemos algunos párrafos de las inconsistencias en la investigación que hacen plausible la violación de la presunción de inocencia a la que hace referencia el ministro Zaldivar:

1.  El apoyo, según el parte, llegó a las 7:15. Vallarta abrió la puerta del rancho con sus propias llaves y mostró una pequeña construcción que se hallaba en el costado derecho. En ese sitio, continúa el parte, los agentes encontraron a dos adultos y un menor, que llevaban varios meses secuestrados. Eran Ezequiel Elizalde, Cristina Ríos Valladares y el hijo de ésta, de nombre Christian. Aunque el parte era un dechado de corrección jurídica, poseía un problema: sus datos no cuadraban con lo que millones de personas habían visto esa mañana por televisión.

Según el documento, la guardia de Operaciones Especiales había llegado al rancho Las Chinitas a las 7:15. Más o menos a esa hora se preparó el asalto; más o menos a esa hora, Vallarta abrió el portón con sus propias llaves. Sin embargo, la televisión estaba transmitiendo el rescate desde las 6:46. Hacía media hora que Carlos Loret de Mola, conductor de Primero Noticias del Canal 2 de la empresa Televisa había informado que el reportero Pablo Reinah tenía algo “de último minuto”. Un súper informaba en la pantalla: “AFI rescata a tres secuestrados”.

2. Faltaban 20 horas para que Reinah transmitiera prácticamente en vivo el operativo de rescate. Cuando la francesa se despidió de Alma Delia, el taxista Fernando Díaz abordó su taxi. Lo separaban de la Voyager sólo unos metros. No vio, según reza el parte, que los agentes que detuvieron el vehículo de Vallarta “hicieran de su conocimiento” o “manifestaran” cosa alguna a los detenidos. El taxista sólo vio que a Vallarta lo bajaban por la fuerza y le tapaban la cara con su propia chamarra. Vio también que bajaban a Cassez y la subían a otro auto. Pensó que los estaban secuestrando. Le llamó por teléfono a Alma Delia, para contarle.

3. Una vez que la periodista recabó las pruebas que demostraban el montaje, el entonces director de la AFI, Genaro García Luna, se vio obligado a aceptar al aire, durante una entrevista con la conductora Denisse Maerker, que, en efecto, el operativo había sido montado al gusto de la televisión: “Se ingresa al domicilio, se libera a las víctimas; llegan los medios, posterior al hecho, y sus colegas de los medios nos piden mostrarles cómo fue la intervención al domicilio. Lo que está en el video es a petición de los periodistas”. Aunque la versión de García Luna no explicaba el engaño a los televidentes, parecía explicar el desfase entre la hora de la transmisión y los datos asentados en el parte policial.

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