Florence Cassez… siete años después : Pablo Reinah (La Razón)


La Razón, Por Pablo Reinah

Ningún caso ha llamado la atención de la opinión pública por más de siete años como el de Florence Cassez. Su origen extranjero, la férrea defensa del ex presidente francés Nicolás Sarkozy para extraditarla y el reflector de los medios que ha tenido, son ingredientes que la hicieron notable.

 

Es ya de todos sabido que la autoridad a cargo del operativo creó un montaje alrededor de su detención, engañando a reporteros, medios y a la opinión pública; hecho descubierto a raíz de la denuncia de la misma Florence Cassez ante las autoridades de su país.

 

Como respuesta, Cassez logró el reclamo diplomático del gobierno de Francia a México, y a las autoridades mexicanas no les quedó más que aceptar la farsa pero argumentando otra mentira: que habían sido los medios de comunicación quienes solicitaron recrear los hechos.

 

En lo personal la declaración del entonces director de la AFI me costó una larga y difícil batalla por limpiar mi nombre de una calumnia, como quedó comprobado año y medio después cuando, tras una queja mía ante el Programa de Agravio al Periodista de la CNDH, la Procuraduría General de la República me envió una carta en la que reconoce: “En la información sobre el operativo desarrollado por elementos de la Agencia Federal de Investigaciones, no se precisó que la detención de las personas ocurrió antes de su llegada y por lo tanto no se le proporcionó información completa, objetiva y veraz”.

 

Siete años después el caso sigue vivo, hoy la Primera Sala de la SCJN analizará públicamente el proyecto del amparo en revisión que interpuso la ciudadana de origen francés, bajo la ponencia de la ministra Olga Sánchez Cordero.

 

Más allá de si es culpable o inocente, el tema en juego es la impartición de justicia en México, la discrecionalidad con que se maneja, la corrupción que permea nuestro sistema de justicia, la división entre presuntos culpables de primera y segunda categoría, la regla de ser culpable hasta que se demuestre lo contrario.

 

Está en juego la credibilidad de un sistema de justicia, de instituciones y autoridades que durante años han evadido el tema; quizá porque los verdaderos culpables de este caso en particular eran funcionarios en servicio.

 

Los responsables del operativo, Genaro García Luna, titular de la Secretaría de Seguridad Pública Federal hasta hace semanas, así como Luis Cárdenas Palomino, encargado de la División de Seguridad Regional de la misma dependencia, no fueron llamados a cuentas formalmente como requería un escándalo de esta magnitud. Por el contrario, recibieron el respaldo del gobierno del ex presidente Felipe Calderón, quien, sin lógica alguna y sin escuchar razones, prefirió incumplir tratados internacionales y enemistarse con un país amigo como Francia.

 

Paradójicamente, estos funcionarios fueron hasta condecorados: Genaro García Luna, con tres premios INNOVA por parte del gobierno mexicano en reconocimiento a las prácticas exitosas de innovación en la Administración Pública Federal, y Cárdenas Palomino fue reconocido como el “Mejor Policía de México” en 2010.

 

Esto a pesar del caso Cassez y de muchos otros operativos en los que han sido señalados por sus obsesivos manejos mediáticos como la liberación del técnico de futbol argentino Rubén Omar Romano; la detención de José Mar Flores Pereira, quien intentó secuestrar un avión armado sólo con dos latas de jugo; la fortuita detención de La Barbie y, recientemente, por la manipulación de la información de los hechos ocurridos en el atentado a una camioneta en la que viajaban un oficial de la Armada de México y dos diplomáticos de Estados Unidos, conocido como el caso “Tres Marías”.

 

En el operativo donde se detuvo a Florence Cassez estuvimos presentes decenas de reporteros representando a medios de comunicación. En ese entonces ninguno, ni uno solo, advirtió, sospechó o denunció que fuera un montaje.

 

Pese a que los medios también fuimos afectados al ser señalados por García Luna como los responsables de haber solicitado el montaje, (el ex secretario nunca dio un solo nombre en sus declaraciones, sólo sostuvo que “fue a petición de los medios que se realizó”). Durante los 6 años que estuvo al frente de la SSP nadie lo cuestionó o entrevistó a fondo y con rigor, como la situación lo ameritaba.

 

El gobierno mexicano, los pasados, presentes y futuros, están en deuda con los ciudadanos. Tienen hoy la obligación de terminar con estas historias, con todos los presuntos culpables, mexicanos o no, encarcelados, señalados y sentenciados injustamente. Deben garantizarnos justicia e igualdad, asegurarnos que ningún funcionario, ninguna institución pública o privada, está por encima de la ley.

 

Yo, como uno de los reporteros que cubrió aquel operativo y como mexicano, espero que el caso Cassez sirva, no sólo para evidenciar las fallas de nuestro sistema de justicia, los favores políticos y las mezquindades de quienes se vieron involucrados; espero y deseo que sea una experiencia de la que hayamos aprendido lo que no queremos ser ni debemos permitir.

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