Los periodistas bajo asedio y los ciudadanos que se jodan… (Milenio)


Por Juan Pablo Becerra-Acosta, publicado en Milenio

Hay varias listas proporcionadas por diversas organizaciones. La cifra total varía. Yo conté, desde el año 2000 y hasta el pasado, 84 casos, con nombres, apellidos e historias detalladas de sus levantones y posteriores ejecuciones: 84 periodistas asesinados en el ejercicio de su trabajo, nueve en 2012.

Nuestro país se ha convertido, por el número de homicidios, en uno de los más peligrosos para ejercer el periodismo en todo el mundo. Y no es retórica. Le voy a compartir extractos de lo que les acaba de ocurrir a los colegas del Siglo de Torreón, porque los intentos de coacción hacia la prensa ya no van únicamente contra los reporteros y fotógrafos:

“El secuestro de cinco trabajadores de El Siglo de Torreón es un hecho que cimbró a esta casa editora y puso otra vez en relieve las nulas condiciones de seguridad para los medios de comunicación ante la ola de violencia. Afortunadamente, nuestros cinco compañeros fueron liberados la madrugada del viernes. Por seguridad de todos los trabajadores, y protección de las víctimas, no informaremos detalles sobre la forma en que ocurrieron estos hechos. Sin embargo, lo ocurrido la noche del jueves resulta alarmante porque abre un nuevo frente en la vulnerabilidad de los medios de comunicación, pues los trabajadores secuestrados no pertenecen al área de redacción. Esto significa que cualquier trabajador de un medio ahora puede ser víctima de una agresión que busque afectar una cobertura periodística mediante la violencia. Los medios de comunicación hemos quedado atrapados en la ola criminal desatada en La Laguna y el resto del país en los últimos años, a pesar de que solo somos actores sociales que buscan informar los hechos que han golpeado a nuestras comunidades. (…).”

Sé de muchos casos más, de trabajadores que son secuestrados para obligar a un medio a publicar algo que le favorece a un cártel o perjudica a otro; de compañeros levantados nomás porque sí, porque se le antojó al narco lumpen a cargo de una ciudad. He recorrido en los últimos años las zonas más peligrosas del país por la violencia del crimen organizado: nuestros colegas que viven allá andan con miedo permanente y tienen que idear formas casi heroicas de hacer y publicar sus reportajes, cuando no tienen que abstenerse.

Los reporteros que viajamos a las zonas de conflicto ahora tenemos que seguir protocolos de seguridad que nos impiden transitar libremente: tenemos que ser custodiados por soldados, marinos, policías federales, estatales o municipales. Se agradece mucho, de verdad, pero, ¿y los ciudadanos? Pues nada, ellos que se jodan, como me reclamó recientemente uno en Sinaloa.

A ver, a ver cuántos sexenios más nos tenemos que aguantar todos bajo asedio…

Ver nota original

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s