Perfil. Utiliza “La Tuta” síndrome Ahumada (El Universal/México)


Por Silvia Otero| El Universal

El líder del cártel Los Caballeros Templarios, Servando Gómez Martínez, La Tuta, utiliza videos de reuniones con presuntos aliados para enviar mensajes políticos que tienen que ver con mostrar su poder, la protección de la que goza, develar alianzas y la corrupción de funcionarios, pero también para advertir que quienes no cumplan los acuerdos serán exhibidos

El capo sabe del poder de la imagen y de las redes sociales, y los está utilizando. Servando Gómez Martínez, La Tuta, líder del cártel Los Caballeros Templarios, aplica una estrategia de comunicación que ahora incluye la difusión de videos de sus encuentros con presuntos aliados, con un claro mensaje político: mostrar su poder, la protección de la que goza, develar alianzas y la corrupción del poder público ligada a su historia criminal, pero también es una advertencia de que quienes no cumplan los acuerdos serán exhibidos.

Martín Gabriel Barrón Cruz, uno de los reconocidos expertos criminólogos del país, especialista en delincuencia organizada e investigador del Instituto Nacional de Ciencias Penales (Inacipe), señala que aunque los objetivos del mensaje son distintos, el método es similar al que usó en su momento el empresario Carlos Ahumada, quien también, como “medida de protección”, grabó a autoridades del gobierno del Distrito Federal, y luego publicó videos para exhibir actos de corrupción, con una intencionalidad política.

En entrevista con EL UNIVERSAL, detalla que en el caso de La Tuta y sus templarios, “no puede perderse de vista que desde su surgimiento como La Familia Michoacana, tienen una ideología seudoreligiosa y su discurso autojustifica su actividad criminal, por lo que han ideado una estrategia para hacer llegar su mensaje, con la intención de ganar y mantener el apoyo social”.

El más reciente caso es la exhibición de un video en el que aparece Rodrigo Vallejo Mora, hijo del ex gobernador de Michoacán Fausto Vallejo, dialogando con el capo. El primero argumenta que fue obligado a acudir a la reunión bajo amenazas de muerte contra su hermano Fausto, y ante un citatorio de la Procuraduría General de la República (PGR) para acudir a declarar se dijo dispuesto, pero hasta el momento no lo ha hecho.

A diferencia de otros narcotraficantes que buscan tener bajo perfil, que se manejan como empresarios, por ejemplo, para evitar que se detecten sus operaciones, el ex profesor de primaria gusta de aparecer incluso en entrevistas para cadenas internacionales o en You Tube con sus propias producciones, y de acuerdo con las investigaciones de la PGR, hasta cuenta con estrategas de prensa y publirrelacionistas, como lo fue Dionisio Loya Plancarte, detenido en enero pasado.

El criminólogo señala que la estrategia de comunicación de La Tuta tiene diversas explicaciones, en particular el hecho de que éste grabe los encuentros con sus presuntos colaboradores, y que ahora los filtre, asestando golpes mediáticos que han derivado en la caída de supuestos cómplices como el ex secretario de Gobierno de Michoacán Jesús Reyna García y el líder de transportistas José Trinidad Martínez Pasalagua, hoy bajo proceso.

Detalla que al grabar a sus presuntos aliados, las reuniones que ha tenido con políticos “son una forma de protección, pero también de presión porque no hay posibilidad de que quienes han sostenido encuentros con él —ya sea bajo amenaza o no— no cumplan con sus acuerdos, y de lo contrario hay evidencias para incriminarlos”.

Barrón Cruz expone que por las tomas, siempre buscando el mejor ángulo de la persona que habla con La Tuta, en un ambiente cómodo para el capo, hace evidente que el material es realizado por su gente y filtrado por ellos, para dejar testimonio además de que si está libre, es por la protección de la que goza, por sus nexos con personajes del poder político.

Ahora que es evidente que el capo graba sus encuentros, también son hoy un factor de chantaje y una advertencia de que quien no cumpla los pactos podrá ser exhibido, lo que hace cuestionar cuántos videos más existen de quienes hoy están sometidos por los posibles audios e imágenes que tiene en su poder el cártel, señala.

El investigador deja en claro además que la estrategia mediática de La Tuta también “es un mensaje político brutal; no sólo le está dando voz a la delincuencia en sus apariciones en videos donde habla de aliados, de la labor que realiza supuestamente a favor de la comunidad, también acusa a autoridades, las exhibe, y en el fondo, salir a la luz pública también alude a que mientras el gobierno lo ataca, él mantiene un círculo de protección estatal y municipal”.

Para el investigador, La Tuta, con sus mensajes —más allá del contenido del discurso en el que justifica sus actividades ilícitas— muestra que está aplicando su experiencia como profesor en el manejo de grupos y personas.

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