El video de una decapitación (Gabriela Warkentin sobre James Foley/El Universal)


Gabriela Warkentin El Universal 24 de agosto de 2014

Un hombre arrodillado, vestido de naranja. Su verdugo detrás, en negro impecable. Un cuchillo en la mano, pequeño por cierto. Pequeño para lo que será la acción que sigue. Paisaje entre soleado y caliente. Hay palabras, hay acentos, hay una decapitación. Luego el cuerpo, esa cabeza… ¿fin de la historia?

De las noticias más comentadas en estos días: la decapitación del periodista estadounidense James Foley a manos de un integrante del Estado Islámico de Irak y el Levante (ISIS, por sus siglas en inglés), o Estado Islámico (que hasta en esa ¿evolución? nominal se expresa la estrategia comunicacional de esta agrupación islámica con pretensiones de establecer un califato transfronterizo). La decapitación de Foley en un video de algunos minutos de duración, bien producido y encuadrado, con una narrativa nada inocente, y que se propagó en redes sociales como reguero de pólvora. Una decapitación más, otro video más. Suena cínico, ¿pero entonces por qué el escándalo?

La respuesta no es fácil, pero podría resumirse así: porque la reacción de gobiernos, medios, ciudadanos, plataformas de redes sociales, etcétera, a la divulgación del video en que se ve la decapitación de Foley puso sobre la mesa temas de censura, dignidad humana, inequidad en trato, temporalidades comunicativas, geopolítica de la indignación, consensos (y disensos) sobre la violencia y más. La respuesta no es fácil.

Una vez que el video mencionado fue subido a YouTube, y otras plataformas, y una vez echada a andar la estrategia de divulgación del mismo, vinieron las reacciones. Asombro, dolor, enojo de parte de familiares, amigos y colegas de Foley. Algunos pedían encarecidamente a las personas que no vieran el video, porque Foley merece ser recordado de otra manera. Las empresas que ofrecen el servicio de redes sociales (Google, Twitter, entre otras) informaron de inmediato que eliminarían el video y suspenderían las cuentas de quienes lo reenviaran o replicaran (y se enredaron en el proceso, dando de baja cuentas que no debían y reactivando otras que sí son abiertamente proselitistas).

En medios “tradicionales” (TV, impresos, etcétera) se analizó si mostrar o no las imágenes, y cómo. Un debate de nuestros tiempos, pues, en preguntas que se multiplican: ¿deben las plataformas de medios sociales (en este caso Twitter, YouTube, etcétera) decidir qué podemos o no ver? ¿Son ellas los guardianes de lo aceptable y los inquisidores de lo indeseable? ¿Permitir que se divulgue un contenido como el video mencionado ayuda a crear conciencia sobre la brutalidad de los grupos terroristas? ¿O sirve como expansión del mensaje de quienes buscan sembrar terror? ¿La decapitación de Foley no, pero el acribillamiento de Brown, el joven de Ferguson asesinado por un policía, sí? ¿Porque el video de Ferguson exhibe la violencia policiaca y el del ISIS valida la violencia terrorista? ¿Suspender la cuenta en Twitter de uno de los periodistas que informó primero de la existencia de este video? ¿Y el periodismo? ¿Suspender unas cuentas sí, otras no, sobre la base y la velocidad de qué decisiones?, ¿Eliminar la posibilidad de tener información del quehacer de estos grupos en aras de salvaguardar la integridad humana?

Quien minimice el debate desde la arrogancia de la verdad asumida (¡es claro qué sí y qué no se debe comunicar!), está aniquilando la necesidad de una reflexión necesaria. El mundo de hoy tiene ISIS (hábiles y precisos en estrategias de comunicación, usos de apps, creación de hashtags y trending topics, etcétera), tiene dolores, tiene muertes reales, tiene lógicas comunicativas en competencia, tiene demasiadas burbujas de sentido que buscan imponer visiones y horizontes. Es Foley, son los narco-mensajes, es Ferguson, fue Pearl, ¿será quién?

Una respuesta a “El video de una decapitación (Gabriela Warkentin sobre James Foley/El Universal)

  1. -Sin duda alguna es espantoso el amarillismo con el que este grupo radicar permea en el público, por otra parte sus métodos extremistas llevan ya años de ser como se presentan en el video, tal vez si comprendiéramos más la cultura de estas personas entenderíamos ¿Porqué actúan de esta forma? Sin duda el acto de crear shock lo lograron pero a lo mejor para los musulmanes sería como si en México se vieran linchamientos por justicia en las zonas rurales, la violencia no se justifica con violencia, y para eso existen los derechos humanos, apelemos a ellos.

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