Fue el Estado; Denisse Dresser, Reforma


Por Denisse Dresser, publicado en Reforma

-Porque a la lista de periodistas muertos se acaba de añadir el nombre de Rubén Espinosa, fotorreportero de la revista Proceso.

-Porque huyó de Veracruz y de las amenazas que había recibido reiteradamente allí.

-Porque Veracruz se ha vuelto el estado más peligroso para ser periodista en el país.

-Porque al llegar al Distrito Federal las autoridades hicieron caso omiso a su historia.

-Porque la Fiscalía Especial para la Atención de Delitos Cometidos Contra la Libertad de Expresión es una broma, una farsa, un cascarón institucional creado para dar la impresión tramposa de que el tema es prioritario.

-Porque de qué sirve un mecanismo de protección dependiente de la propia Secretaría de Gobernación, o sea del Estado, que se ha vuelto fuente primaria de la agresión.

-Porque qué utilidad tienen los “botones de pánico” que no funcionan y los “rondines de vigilancia” que actúan de manera intermitente.

-Porque detrás de la máscara de “protección” se oculta la cara de la agresión.

-Porque descubrieron el cuerpo de Rubén junto con los de cuatro mujeres -periodistas y activistas- que habían sido torturadas.

-Porque la Procuraduría del Distrito Federal dice que la línea de investigación es de “robo”.

-Porque la procuradora Arely Gómez dedicó su tuit del día a desearle feliz cumpleaños a Angélica Rivera y no a #JusticiaParaRubén.

-Porque el ejercicio de la libertad de prensa está en peligro, en declive, acorralado por la violencia contra la prensa y los defensores de derechos humanos.

-Porque el gobierno de Enrique Peña Nieto ha creado un clima cada vez menos tolerante a la crítica y al disenso, y cada vez más adepto al hostigamiento y la intimidación.

-Porque en este sexenio el promedio de agresiones a la libertad de expresión subió 80 por ciento.

-Porque los principales perpetradores contra la prensa -como reporta Artículo 19- son las autoridades. Ya sea el gobernador o el presidente municipal o el legislador o la policía o el director de Comunicación Social de Los Pinos. O en este caso Javier Duarte en Veracruz, cargando con 14 cadáveres de periodistas asesinados. En este sexenio 48 por ciento de las agresiones a periodistas han sido cometidas por algún funcionario público.

-Porque el Estado mismo amordaza, asesinando con un arma o silenciando vía un despido orquestado como el de Carmen Aristegui.

-Porque los principales periódicos están cerrando sus unidades de periodismo de investigación o censurando el trabajo de quienes lo producen.

-Porque el arma con la cual se asesina al periodismo mexicano es la impunidad que genera miedo, que arrincona, que inhibe la responsabilidad de comunicar temas de interés público.

-Porque en México se agrede a un periodista cada 26 horas sin que haya una investigación, una sanción.

-Porque allí están las amenazas verbales o por internet o los secuestros o la diseminación de datos personales en redes sociales o el bombardeo de las oficinas de periódicos que denuncian en vez de callar.

-Porque allí están los contenidos falsificados y los portales atacados y los periodistas difamados y los comunicadores objeto de campañas de desprestigio vía Twitter.

-Porque nadie en realidad previene, investiga, juzga o sanciona ataques a periodistas, a pesar de las muertes en ascenso, a pesar de las medidas cautelares dictadas por la CIDH a la Fiscalía Especial para la Atención de Delitos Cometidos Contra la Libertad de Expresión.

-Porque nadie sabe qué ha pasado con el fideicomiso público creado para aplicar medidas de infraestructura que garanticen la seguridad de periodistas, como los circuitos cerrados de television, la alarmas, los sistemas de monitoreo vía internet, los microchips de localización. Todo lo que pudo haber sido utilizado para prevenir la muerte de Rubén Espinosa y de tantos que lo precedieron.

-Porque ante el asesinato del periodismo en México lo que no podemos hacer es callar, guardar silencio, aceptar el féretro y el pétreo mascarón.

-Porque han sido asesinados en Veracruz los siguientes periodistas cuyos nombres no olvidamos: Noel López, Miguel Angel López, Misael López, Yolanda Ordaz de la Cruz, Regina Martínez, Gabriel Huge, Guillermo Luna, Esteban Rodríguez, Víctor Báez, Gregorio Jiménez, Moisés Sánchez, Armando Saldaña Morales, Juan Mendoza, Rubén Espinosa.

-Porque qué pasa después del asesinato de otro periodista más en México. Nada. Nada. Nada. Nada.

-Porque nadie puede permanecer impasible después de abrazar -en la marcha honrando a Rubén Espinosa- a una mujer que te susurra en el oído: “Fui su compañera”.

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